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El Paso, Dayton y un llamado al cambio

7 de agosto de 2019

Desde la Fundación de Boston enviamos nuestras profundas condolencias a las familias de las más de treinta víctimas asesinadas en las ciudades de Dayton y El Paso, especialmente cuando éstas se preparan para despedir a sus seres queridos por última vez. Aunque nuestro dolor no se equipara con la tragedia que viven estas comunidades y las familias afectadas, nosotros nos unimos a la frustración y desengaño de vivir en esta nación quebrantada por una violencia desgarradora y sin sentido. Así mismo hacemos un llamado contundente para que cese esta retórica llena de odio, y cuyo propósito es justificar las acciones de individuos violentos y malintencionados.

Nosotros, como una fundación comunitaria al servicio del área metropolitana de Boston, nos esforzamos por fomentar una comunidad donde la justicia y las oportunidades están al alcance de cada persona. Sin embargo, muchas veces tenemos que llevar a cabo nuestro trabajo dentro de un sistema que no sólo propaga la injusticia e inequidad, sino que desde sus instituciones incentiva actos de violencia e intolerancia. A pesar de las circunstancias adversas, tenemos que seguir trabajando unidos para que nuestras escuelas, comunidades y negocios puedan gozar nuevamente de un ambiente seguro y libre de la violencia causada por las armas. Unidos, tenemos que aunar nuestros esfuerzos para combatir el clima actual de violencia y amenazas en este país, especialmente en contra de las personas que pertenecen a diferentes raíces, culturas, lenguajes, religiones, países u orientación sexual. 

Así mismo tenemos que encontrar formas de consolar y acompañar a las personas cuyos seres queridos fueron arrebatados, y también a los sobrevivientes, cuyo arduo camino de recuperación y esperanza apenas comienza. También nos sirve recordar que vivimos en una nación en la que, en tiempos de horror, hay personas dispuestas a ayudar y a proteger a otros, a salvar vidas y movilizar a sus comunidades en pro del bien común. 

En todas estas iniciativas, las fundaciones comunitarias y actos filantrópicos desempañan un papel crucial. El Paso Community Foundation estableció El Paso Shooting Victims’ Fund, y en Dayton, The Dayton Foundation creó el Dayton Oregon District Tragedy Fund, los cuales están recibiendo donaciones para ayudar a las víctimas de los tiroteos.

De la misma manera, debemos recordar que los miembros de la comunidad Latina en el área de Boston son altamente estimados y, tal como lo muestran numerosas investigaciones, éstos ha sido la fuerza vigorosa detrás del crecimiento de Boston. Sin el empuje de esta comunidad el crecimiento demográfico y económico de la ciudad no habría sido posible, y el “renacimiento de Boston” no se hubiera dado en tal escala y magnitud. He aquí nuestro mensaje para esta apreciada comunidad: ustedes son Boston, y estamos dispuestos a continuar a su lado, apoyándolos y combatiendo las fuerzas de odio e intolerancia.

Pero tenemos que ir más allá, y como nación tenemos que hacer aún más. Con cada tiroteo no sólo experimentamos el dolor de la tragedia, sino un cierto apabullamiento, que al final desemboca en parálisis e impotencia. Impotencia que nos impide tomar acciones contundentes para atacar las raíces de esta problemática. Aunque las respuestas puedan parecer obvias, no siempre son simples. No existe una sola legislación o punto de vista que ofrezca una única solución para curar nuestra cultura de violencia y odio desmesurado y creciente. Mientras no tomemos acciones concretas, el odio, la intolerancia, la rabia y la brutalidad seguirán pululando hasta encontrar las próximas víctimas. Cada tiroteo es diferente, pero dos aspectos se mantienen constantes: el dolor de perder a un ser querido, y la certeza de que –en este clima actual, el siguiente El Paso, Gilroy o Dayton ocurrirán a la vuelta de la esquina.